Boda Andina

Los habitantes de los Andes, siguiendo sus tradiciones, consagran su matrimonio a la Pachamama o Madre Tierra en una ceremonia especial.

Esta es una manifestación de la cultura viva del pueblo Andino. Este ritual comienza con el uso de incienso y las esencias florales para «limpiar» a la pareja, como símbolo del comienzo de una nueva vida.

Inmediatamente, una ofrenda a la Pachamama se prepara como un signo de gratitud por las bendiciones que brinda cada día, incluyendo la alegría de haber reunido a la pareja.

Varios elementos conforman la ofrenda: semillas, dulces, flores, lana colorida y otros elementos representativos del Mundo Andino. También los metales, la grasa animal y las ofrendas en bebidas (chicha, por ejemplo).

El celebrante es un chamán, un sabio andino, que realizará oraciones y peticiones en honor a la pareja celebrando su unión. Las parejas participan activamente en la ceremonia y si los familiares cercanos están presentes también piden por el bienestar de la pareja y sus descendientes.

Se trata de una ceremonia simbólica de gran importancia en el Mundo Andino que algunas parejas viajeras se animan a realizar para conmemorar su aniversario de bodas y renovar sus votos matrimoniales. La ceremonia tiene lugar en Quechua, nuestra lengua nativa. Un intérprete es utilizado para facilitar la comunicación entre los celebrantes y el chamán.

En Casa San Blas Boutique estaremos felices de organizar esta inolvidable experiencia para nuestros huéspedes. Elija la habitación Loraipo dedicada al “amor de pareja” o una de nuestras hermosas suites.

Organizaremos esta ceremonia en La Casona Princesita www.laprincesitaeventos.com, una de nuestras propiedades hermanas.

Para mayor información escríbanos a sales1@casasanblas.com

Grandes Artesanos de San Blas

San Blas, también conocido como el barrio de los artesanos, es sin duda uno de los atractivos más importantes dentro de la ciudad del Cusco.

Sus calles estrechas empedradas, sus casas coloniales, su iglesia con su púlpito tallado en madera, sus talleres, sus galerías de arte, sus cafés, sus restaurantes, su gente y su colorido son una clara muestra de nuestro mestizaje.

Hasta los años 90, el principal atractivo de San Blas eran sus pintorescas calles y sus talleres artesanales.

Era habitual que los niños de las escuelas locales, al menos una vez al año visiten los talleres de las familias Mendivil, Aguayo, Mérida y Olave, como parte de sus estudios de Educación para el Arte.

Dichos artistas eran personalidades muy ilustres y su arte era reconocido en toda la ciudad.

Don Hilario Mendivil

Nacido en Cusco a inicios del siglo XX, fue uno de los artesanos más afamados de Cusco. Su obra se conoce por la creación de imágenes de santos, vírgenes y ángeles de rostro sereno y cuellos largos.

Si bien se tratan de obras religiosas, Don Hilario Mendivil le imprime a cada una de sus obras su sello personal.

Don Hilario murió muy joven, a los 50 años, dejando a toda la familia su legado: el arte de la imaginería. Hoy en día, su taller y galería pueden visitarse en la Plazoleta de San Blas 364, Cusco – Perú.

Don Luis Aguayo

Este célebre artista es uno de los principales exponentes del arte del tallado en madera. Su obra refleja paisajes y calles tradicionales de la ciudad.

Don Luis se define como un artista apasionado por el Cusco y por ello pone toda su destreza en retratar el Cusco a través de su reproducción en miniatura calles, paisajes y restos arqueológicos.

La obra de Don Luis tiene poco más de medio siglo y también incluye lienzos. El es un artista completo cuyas obras se exponen en la Cuesta del Almirante 266, a media cuadra de la Plaza de Armas de Cusco – Perú.

Don Edilberto Mérida

Nació en el barrio de San Cristóbal y trabajó desde muy niño como carpintero hasta que en 1961 empezó a crear figuras el barro con un estilo fuertemente expresionista que retratan el dolor del trabajo forzado del indígena.

Fue conocido como el escultor del “barro de protesta”, sus obras muestran un hondo contenido social y reflejan la vida cotidiana y el difícil medio geográfico de los Andes.

Destacan en su obra los Cristos crucificados y dolientes y otras figuras que representan al campesino pobre del Perú.

Su hija, la Sra. Antonieta Mérida sigue su legado. Sus obras se exponen en la Calle Carmen Alto 133 San Blas, Cusco – Perú.

Don Antonio Olave

Nacido en Pisaq (Calca – Valle Sagrado) en los inicios del siglo XX es probablemente uno de los artistas más afamados del Cusco.

Su obra alcanzó fama internacional por sus imágenes del niño Jesús con rostro dulce y mejillas rosadas, pero que además tiene otras características peculiares: paladar de espejo, los ojos de cristal y cabello natural que se han convertido hoy en día en el referente de otros artesanos contemporáneos.

Don Antonio Olave era conocido como el «Padre del Niño de la Espina», una imagen del Niño Jesús que lleva una espina en uno de los pies y una la lágrima de vidrio acabado con precisión de cirujano.

La Galería Arte Olave se puede visitar en la Cuesta de San Blas 651, Cusco – Perú.

En Casa San Blas Boutique nos sentimos orgullosos de nuestras manifestaciones culturales y la obra de nuestros grandes artistas, por eso recomendamos las visitas a estas galerías de arte popular que están a poca distancia de nuestro hotel boutique.

Calles peculiares de Cusco

Te invitamos a descubrir la breve historia detrás de siete calles con nombres peculiares en Cusco.

Estas calles se ubican en el centro de la ciudad, y son de fácil ubicación.

Mientras disfrutas tu estadía en Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco, no desaproveches la oportunidad de visitarlas.

Calle Ataud

Según las crónicas Cusqueñas, en la última casa que se divisa desde el inicio de esta calle habitó el General Inca Atau Qilacu Yupanqui cuyas conquistas eran legendarias. En el dintel de piedra de la misma se encuentran talladas dos culebras en actitud de ataque.

Durante la época colonial, la calle adquirió ese nombre debido a su estrechez y tétrico aspecto; así como a una leyenda urbana que relata a un un féretro ambulante que aparecía en esta calle asustando a los peatones.

Calle Purgatorio

Otra leyenda urbana da nombre a esta calle. Se dice que en esta habitaba una vieja malhumorada que aún después de muerta penaba en la casa, dejando escuchar a los vecinos voces y golpes escalofriantes.

Se dice que el hijo de la difunta solía colocar en la puerta una caja con el rótulo “una limosna para las almas del purgatorio”

Calle Amargura

Esta calle es una calle empedrada, por donde se dice que los conquistadores hacían que los indígenas dejaran rodar las piedras que sacaban de Sacsayhuaman para la construcción de la Plaza de Armas y la Catedral de Cusco. Esta labor era dura y penosa para los indígenas, quien muchas veces sufrían accidentes en medio de la jornada. Por esta razón, la calle tomó por nombre “Mucchuicata” (en Qechua), que traducido al Español significa “Cuesta de la Amargura”.

Calle Afligidos

Esta calle se encuentra ubicada al costado del que hoy es el Palacio de Justicia de Cusco. Se dice que antiguamente, en esta calle se exhibían los cadáveres de los ajusticiados, cuyos deudos hacían demostraciones de dolor.

También se dice que muchos ciudadanos en busca de justicia se reunían en este lugar para contar sus aflicciones.

Calle Mira Calcetas

Este es el nombre de una angosta, pequeña y mal empedrada calle donde los transeúntes, especialmente las mujeres dificultaban al caminar.

Se dice que antiguamente las mujeres tenían que recoger sus trajes largos para evitar tropiezos permitiendo que no sólo se les vea las calcetas (medias) sino también sus pantorrillas, provocando pícaros comentarios de los varones.

Calle Desamparados

A mediados del siglo XX, don Alfonso Cortes Montoy, mando poner encima del dintel de la casa en que vivió, una pequeña imagen de Nuestra Señora de los Desamparados, a quien tenia muchísima devoción.

Esta imagen permaneció en el lugar hasta el día del gran terremoto del año 1950, quedando desde esa época y como recuerdo solo el nombre de la calle.

Calle Abracitos

Dícese que el licenciado Juan José Ricalde al hacer su entrada triunfal al Cusco como nuevo Corregidor de a la ciudad, era bienvenido con flores. Dos damas acaudaladas a fin de mostrar su importancia empezaron a arrojar monedas de plata sellada y labrada. Una de estas monedas le terminó rajando la cabeza. La dama que causó semejante accidente apresuró a pedirle perdón abrazándolo en repetidas ocasiones.

En Casa San Blas Boutique nos sentimos orgullosos de nuestra cultura y somos embajadores de nuestras tradiciones y de nuestra genuina hospitalidad Peruana.

Diez razones para visitar o regresar a Cusco

Para los que hemos tenido el privilegio de visitar Cusco, las razones nos sobran para retornar a está mágica ciudad cada vez que se pueda.

Cusco no es sólo la ciudad más cosmopolita del Perú por el interesante mestizaje de su demografía, sino por la población flotante que alberga (los miles de viajeros que diariamente llegan y se van a travñes sus diferentes terminales aéreo y terrestres).

Caminar por Cusco es un placer, es un descubrimiento, es una experiencia, es una aventura, es magia.

Aquí te presentamos 10 razones por las que visitar y/o regresar a Cusco siempre valdrá la pena:

1. Siempre sentirás su energía

Al llegar a Cusco sientes algo especial. Algo que no se puede explicar con palabras.

Quizás sea la emoción de llegar a un lugar tan esperado. Los recuerdos guardados en tu anterior visita, la majestuosidad de sus construcciones pre-colombinas, la calidez de su gente o el sentirse parado en el ombligo del mundo… que uno se siente simplemenete diferente.

2. Nunca terminas de conocerle

Hay tanto que ver y tanto que aprender en un solo destino que nunca terminas de sorprenderte: restos arqueológicos, maravillas naturales, comunidades con tradiciones ancestrales, rituales milenarios, historias sorprendentes, lugares mágicos, personajes bizarros, lugares escondidos, pasos perdidos. Todo esto es Cusco.

3. Puedes combinar intereses de diferentes tipos

Cusco es un lugar fenomenal para hacer de todo: emprender un negocio, recibir capacitación o venir a compartir tus conocimientos, viajar con la familia, escaparte con los amigos, darte un merecido descanso, hacer deportes de aventura o aventurarte a hacer algo osado, visitar museos, apreciar arte, respirar cultura, hacer amigos, perderte entre las discotecas, volverte espiritual o practicar tu espiritualidad. La lista sigue…

4. Todo esta «a la mano»

¿Quién necesita un auto para disfrutar o conocer Cusco?

Tus pies son tu mejor vehículo porque todo está cerca. Caminar te hace sentir vivo, especialmente cuando hay tanto que hacer, tanto que descubrir… cada huequito que descubrir.

Si la altura te resta energía, el transporte público es lo mejor. Los taxis son baratos (casi imposible de creerlo), el bus o la “combi” lo son aún más baratos y vienen cargados de anécdotas, de folcklore de sabor local…

5. Se come rico

Comer el un placer y el Cusqueño lo sabe bien.

Si esta es tu primera visita, analiza el comportamiento de la comunidad residente. El Cusqueño disfruta los cafés, comer en los restaurantes y sobretodo pagar lo justo.

Donde come un residente, tu también comerás rico.

Hay restaurantes, pensiones y cafés para todos los gustos y todos los bolsillos.

Siempre se recomienda entrar a un lugar de alta rotación. No será difícil saber dónde.

6. La diversión está asegurada

Ya habrás oído hablar de la inagotable vida nocturna de Cusco. Sus bares y plazas son el punto de encuentro de los noctámbulos que se reúnen para planear el recorrido de la noche.

Desde las siete de la noche, alrededor de la Plaza de Armas, los llamados “jaladores” se encargan de repartir tarjetitas con entradas libres y tragos de cortesía animando a todos a darse un salto por sus discotecas.

Siempre es recomendable saber dónde ir. Revise los comentarios de Trip Advisor, anímese a visitar las diferentes opciones de diversión.

Eso si, como en cualquier parte del mundo, mejor vaya acompañado, porque “la diversión entre dos siempre es mejor”.

7. la gente es muy comunicativa

Los Cusqueños son muy amables, especialmente aquellos que trabajan en Turismo, que son más de la mitad de la población (directa o indirectamente).

La mayoría de ellos practica una genuina hospitalidad que se nota con fuerza en su deseo de ayudar a los viajeros.

La población alto andina (los que viven en las comunidades alejadas) que a veces bajan a la ciudad para comprar provisiones o hacer alguna gestión son más tímidos, escondiendo una dulzura pura, especialmente los niños.

Si ves a un niño del campo y quieres hacerle una atención, por favor, no le compres colosinas, cómprale un cuaderno para pintar y unos colores, es el mejor regalo que les puedes hacer.

8. Sientes pertenencia

Un dicho muy Peruano dice “el mundo es ancho y ajeno”. Cuando conoces Cusco, te das cuenta que es posible que el mundo sea ancho pero cuanto más lo recorres es cada vez más tuyo.

No hay viajero que no sienta en su corazón que una parte de él se queda en Cusco y una parte de Cusco se va con él.

Es una sensación especial que no cobra sentido hasta que estás aquí.

9. Vives el arte a flor de piel

En Cusco respiras arte por donde vayas. Sus construcciones, su música, sus bailes, su comida, sus costumbres, el sincretismo mágico-religioso que no encuentra mejor vitrina que en las artes plásticas y en las artesanías.

Date el lujo de caminar lo más que puedas y descubrir las sorpresas que tiene reservadas para los intrépidos.

10. Te llega a gustar «el cariñito»

En Cusco te sientes “bonito”. Los Cusqueños son famosos por referirse unos a otros con palabras afectuosas como “cholito”, “papicha”, “waykicha”, “mamacita”, “reina”.

No hay en el mundo un lugar donde los extraños te traten con más cariño.

En Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco, nos sentimos orgullosos de nuestra cultura y de ser cómplices de tu aventura.

San Blas

San Blas, conocido también como el barrio de los artesanos, es sin duda uno de los lugares preferidos por los viajeros a la hora de explorar la ciudad del Cusco.

Sus estrechas callecitas empedradas, sus casitas pintadas de blanco matizadas por cafés, restaurantes, galerías de arte y tiendecitas, además de la simpatía de sus habitantes, atraen a todos inspirando sentimientos y pasiones.

San Blas fue la cuna de artesanos muy reconocidos como Don Hilario Mendivil (creador de la imaginería de cuello alargado), Don Antonio Olave (famoso por sus imágenes de santos, vírgenes, niños Jesús y arcángeles) y Don Edilberto Mérida (famoso por sus creaciones de arcilla que retratan campesinos, músicos, seres mitológicos y universales).

Pero la historia de este barrio, es aún más antigua. Durante la época de los Incas fue llamado Toqocachi, o “Cueva de Sal” y desde esa época era habitado por agricultores y artesanos. Cuentan que el barrio contaba con abundante agua de manantiales, un excelente microclima y evidentemente elevación del terreno permite una vista maravillosa del valle de Cusco.

Su trazo urbano data de la época Inca. Calles como Tandapata, formaban parte de la red de caminos inca con dirección al este (llamado Antisuyo). Según los registros históricos, calles como Atoqsayk’uchi, Chiwanpata y Recoleta, formaban parte de los caminos secundarios.

Tras la llegada de los españoles, se construyó la Iglesia de San Blas, dando su nombre al tradicional barrio de calles peculiares como:

  • Siete Angelitos, a la derecha de la calle Carmen Alto. En el alero de la segunda casa de esta calle están pintados siete rostros de ángeles, que fueron mandados pintar por encargo de Blas de Bobadilla, propietario de la casa.
  • Siete Culebras o Amarucata, donde están grabadas en piedra, siete serpientes en alto relieve sobre el muro de la llamada Yachay Wasi o Casa del Saber.
  • Siete Diablitos, que es una estrecha y apartada calle donde según las crónicas se daban cita los enamorados que eran tentadas por el diablo, a menudo volvían a casa con un “domingo 7”, una expresión muy usada para referirse a “situaciones no deseadas”.
  • Toqsayk’uchi, que significa «el camino del zorro» y hace referencia a un personaje de la mitología andina que une el mundo de arriba (Hanan Pacha, el mundo de los dioses) con el mundo de abajo (Kay Pacha, el mundo de los hombres).
  • Siete Ventanas, cuyo nombre proviene de la la existencia de una casa en la esquina de la calle Alabado, perteneciente al Convento de San Agustín que tenía 4 ventanas grandes y 3 pequeñas desde donde se dice que las novicias observaban pasar a los jóvenes de la ciudad.

El Barrio de San Blas está lleno de historia bizarras y graciosas que en Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco, nos encanta compartir.

El Arte de Tejer

Existen pueblos andinos que aún conservan sus costumbres, principalmente los lugares rurales. Las culturas andinas han desarrollado técnicas que ahora siguen siendo utilizadas, una de ella es el arte textil. Desde los antepasados, muchos alrededor del mundo señalan que los tejidos de la Cultura Paracas fueron los mejores en su rubro. El arte textil de los Paracas es uno de los más finos y sofisticados del mundo. Son considerados así por sus diseños, variedad de colores, fibras y pigmentos, y especialmente por las técnicas usadas en su elaboración. Estos telares fueron utilizados en sus famosos fardos funerarios.

Así estas técnicas llegaron hasta la cultura inca, en la cual los pobladores utilizaban las mismas técnicas. Ya que en esos tiempos no existían las industrias textiles que hoy conocemos, tuvieron que recurrir a la lana de sus camélidos andinos (llamas, alpacas y vicuñas), para luego utilizar pigmentos naturales y teñir esas fibras. Finalmente con todas estas técnicas tejían sus propias prendas. Los colores fueron y aún son producto de pigmentos naturales extraídos de minerales y vegetales. De las mejores fibras, se tejían las prendas que luego serían utilizadas en rituales y ceremonias importantes.

Hablando sobre los diseños, la mayoría de los dibujos eran con formas geométricas, ofrecían creaciones originales, complejas y coloridas en las que representaban formas de su vida diaria. Solían ser motivos de flora y fauna.

Muchas de estas antiguas tradiciones mezcladas con las nuevas tecnologías, y usadas con las técnicas de la moda; son las que hoy en día conquistan las exigencias de personas extranjeras y en Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco nos proponemos poner a nuestros huéspedes en contacto con este representativo aspecto de nuestra cultura: Los textiles antiguos y contemporáneos. Viajar implica una oportunidad de aprendizaje, en nuestro hotel queremos combinar nuestra hospitalidad con el arte textil y hacer de esta una experiencia de hotel diferente.

Dentro de Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco, encontrarás muchos textiles andinos, todos son de comunidades andinas Cusqueñas, porque estamos decididos a apoyar el desarrollo sostenible de nuestra región.

La Tradición del Chaku

Las vicuñas, alpacas y llamas son auquénidos peruanos de gran valor. Actualmente su lana se utiliza bastante para la producción de textiles, en su mayoría, prendas de vestir. Debido a su gran valor, estos animales ahora son protegidos por leyes que controlan la caza, esquila y posterior venta de su carne.

El Chaku es una práctica inca ancestral que consiste en el encierro y captura, esquila y posterior liberación de las vicuñas silvestres que habitan en el lugar. El Inca Garcilaso de la Vega lo menciona en su libro: Los Comentarios Reales de los Incas escribe «el gran chaku que hacían los Señores Incas».

Los Incas fueron seres de inteligencia mayor, todo acto que realizaban era respetando a la Pachamama o Madre Tierra. E incluso a los animales, esto lo explica el Chaku. Una tradición que se realizaba cada tres años en los tiempos incaicos. Un grupo de personas de cada pueblo empezaba a rodear amplias zonas para formar un cordón humano y así poder arrear a los animalitos hacia corrales de piedra. Allí se realizaba el conteo de los animales y se seleccionaban los que serían utilizados para consumo y los otros para el esquilado.

La familia de Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco tiene una larga relación con los textiles en el Valle Sagrado del Cusco. Esta historia se remonta a 1937, cuando Delia Vidal de Milla, decidió combinar las técnicas de textiles Andinos contemporáneos con un toque artístico después de publicar su libro “El arte textil en los Andes”.

En Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco nos proponemos poner a nuestros huéspedes, en contacto con uno de los más representativos aspectos de nuestra herencia cultural: Los textiles antiguos y contemporáneos.

Viajar implica una oportunidad de aprendizaje. Queremos por consiguiente combinar nuestra tradicional hospitalidad con el arte textil en una temática educacional. Al disfrutar del colorido diseño de las piezas de arte que decoran nuestro local, ustedes podrán aprender sobre los procesos, y ser transportados a un complejo mundo de creencias y sabiduría inca.

Toritos que protegen tu entorno

Antes de empezar a contarles esta historia bonita sobre estos animalitos, estoy segura que ya antes los han visto, especialmente en Perú. Si aún no los has visto, detente por un momento, mira arriba, busca los techos de las casas, esos de tonos naranjas por las tejas, y veras un par de toritos hechos con cerámica (barro). Algunos los utilizan como adornos dentro del hogar, pero la mayoría se encuentran en los techos. Artesanías que adornan las casas. Pero eso no es todo, estos toritos tienen un significado para cada familia.

Los toritos de Pucara representan la prosperidad, felicidad y fertilidad. También son protectores del bienestar y la buena suerte. El hecho de que cada familia lo ponga en la cima de sus hogares es porque representan una protección familiar.

Los toros no fueron animales oriundos de Perú, fueron los españoles quienes lo introdujeron en nuestra cultura. La fortaleza de estos animales sorprendió a los comuneros de Pucara, ubicada a 101 km al norte del departamento de Puno. Y fue así que ellos lo introdujeron inmediatamente en sus costumbres y ritos que en la zona se realizaban.

Es así que en Pucara se celebra una fiesta antigua de origen español en la que el toro era adornado, pintado y ensillado para luego colocarle un picante en su nariz. El toro, con los ojos desorbitados y con las ganas de querer librarse del picante, hacía mucha fuerza pero no lograba su cometido. Esta imagen del toro luchando por su tranquilidad quedo plasmada en las mentes de los comuneros y desde ahí empezaron a adquirirlo como un símbolo de fortaleza y protección.

Desde nuestra terraza, un lugar tranquilo y en lo más alto de Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco se pueden apreciar un montón de techados de nuestra ciudad, todas terminan con una vista increíble de la Plaza Mayor, detente un momento en la terraza y busca los toritos encima de los techos. ¡Verás que hay muchos, y todos son diferentes!

Señor de los Temblores

La historia del Señor de los temblores remonta a la época de la colonia, cuando en el año 1620 se trabajaba un cristo distinto a los que veneraban en España, con el afán de consolidar el proceso de evangelización en el Perú, para cumplir dicho objetivo este cristo debía tener color cobrizo y rasgos mestizos.

La imagen fue un regalo del entonces rey Carlos fue enviado a través del océano, en un arca cerrada, la misma que fue sacada en pleno viaje cuando una tormenta amenazaba a la tripulación. Los religiosos colocaron el crucifijo en el mástil del navío y rezaron. La tormenta seso y calmo la furia del mar, motivo por el cual los viajeros en ese entonces lo bautizaron como “El Señor de las Tormentas”.

Cuando la imagen llego al Perú, se encomendó a un arriero español para que dicha imagen sea trasladada a la ciudad de Cusco, tras muchas circunstancias arribo a Mollepata en la provincia de Anta y justo cuando se proponían continuar con el viaje la imagen de cristo se puso tan pesada que el pueblo interpreto este hecho como un propósito divino. “Cristo quería quedarse” con el tiempo se le construyó un templo y fue bautizado como “Señor Manuel Exaltación de Mollepata” y así es conocido actualmente en la provincia de Anta.

Las Crónicas antiguas cuentan que tras el desastroso terremoto ocurrido el 31 de marzo de 1650. Fue en esta ocasión cuando lo bautizaron como el “Señor de los Temblores”.

También cuentan la historia que la santa imagen fue sacada en procesión el año 1720, tras la peste que asoló a la población, deteniéndose la enfermedad. Ante este milagro, la población lo proclamó “Patrón Jurado del Cusco”.

En la Actualidad la imagen del señor de los Temblores se encuentra en la Basílica Catedral del Cusco con rasgos menos finas y duras, con anatomía tosca pero impactante, la imagen fue trabajada secretamente con el fin de cumplir la orden del rey, pues el original se quedó en tierras lejanas.

Se manifiesta que el color de su piel cambio por el humo y el contacto de la resina del Ñuqch’u, flor sagrada que simboliza la sangre de la “Pachamama” en el mundo mágico religioso andino. Desde el año 1741 sale en procesión el lunes santo con el fin de Bendecir a su pueblo.

Señor de Torrechayoc

Cuentan que, a mediados del Siglo XX, se inició el culto a una cruz que había sido colocada en medio de la nieve.

Se dice que los transeuntes y viajeros que pasaban cerca de la cruz tenían sueños en los que el Señor de la cruz les comentaba sobre el intenso frío que hacia en el lugar. Los comentarios de estos sueños llegaron a oídos del párroco de una comunidad cercana, quien hizo todos los arreglos para el traslado de la cruz a Urubamba donde su culto creció hasta designar al Señor de Torrechayoc, patrón de la provincia de Urubamba ubicada en el Valle Sagrado de los Incas.

Las celebraciones en homenaje al Señor de Torrechayoc, empiezan aproximadamente la segunda semana de mayo (generalmente un día sábado), en que se programan diferentes actividades entre ellas una misa que se celebra en un estadio deportivo en razón a la afluencia de gente que llega a Urubamba, imposible de caber en una iglesia.

Terminada la misa tiene lugar un desfile de diferentes danzas típicas organizadas por grupos de fieles.

Al entrar la noche, el cielo se ilumina con fuegos artificiales, resultado de la quema de castillos.

Al día siguiente, la Cruz del Señor de Torrechayoc, sale en procesión por las calles principales de Urubamba, en un recorrido lleno colorido, música, danza y abundante fe.

Danzas

¿Quieres participar de esta fiesta?

Si quieres ser parte de esta fiesta tradicional y ser testigo del sincretismo religioso que abunda en las fiestas religiosas del Perú, no debes olvidar:

  • Conseguir el programa de la festividad actualizado con los horarios de las actividades. Empacar una pequeña mochila con lentes de sol, sombrero y bloqueador solar (la radiación solar en la sierra es muy fuerte).
  • Alista tu cámara fotográfica por anticipado. Libera tu tarjeta de memoria y carga las baterías (si es posible lleva una extra)
  • No pierdas de vista tus objetos personales. Estarás en una fiesta muy concurrida, por lo que debes estar atento para asegurarte de no perder ningún objeto, especialmente los de valor.
  • Si vas acompañado de amigos, se recomienda definir un punto de encuentro para reunirse en caso se separen y disfrutar la fiesta sin sobresaltos.