El sueño

Los momentos previos

A finales del siglo pasado, la ley peruana exigía que los establecimientos de hospedaje fueran clasificados y calificados; la clasificación era por número de habitaciones y la calificación se expresaba en número de estrellas.

El reglamento, rígido y punitivo, exigía algunos estándares, más de infraestructura que de servicio. Fue cuando las grandes cadenas con hoteles de muchas habitaciones trataban de diferenciarse a escala mundial por características como tamaño de habitaciones, porcentaje de áreas libres, colores y protocolos de servicio.

Carlos Milla Vidal interviene con el micrófono en un congreso de turismo
Participando en cada congreso y encuentro.

Me tocó trabajar como “calificador de establecimientos de hospedaje”. Debía visitar los hoteles y emitir una opinión técnica: qué clase de establecimiento era, y qué categoría debía tener. El ministerio, confiando en mi opinión, les otorgaba clase y categoría. Pero mi trabajo colisionaba con el sentido común, pues encontré hoteles muy feos que cumplían con el reglamento, y hoteles muy lindos cuyas baldosas no alcanzaban la altura reglamentaria, y tenía que darles solo una o dos estrellas (esos hoteles lindos serían finalmente reconocidos, no por el ministerio sino por el mercado, pues se afiliaron a cadenas internacionales como Relais & Chateaux). El reglamento no registraba ni el servicio, ni una oferta de valor; solo veía metros cuadrados de cemento, mayólicas y vidrio.

Delegación cusqueña en el XXI Congreso Nacional APAVIT, Piura 1996
Representando al Cusco en todo el país.

Mi ilusión era tener mi propio hotel, pero si seguía el reglamento debía tener un número mínimo de habitaciones, un tamaño muy grande y un presupuesto muy alto.

Tenía en mente un hotel chiquito, acogedor, con cierto lujo, donde nuestros clientes tuvieran una oportunidad de aprendizaje y sintieran el calor y sabor de la ciudad.

¿Cómo lo haría sin vulnerar el reglamento, ofreciendo una mejor oferta de valor que, estaba seguro, apreciaría el mercado?

Carlos Milla Vidal de joven, retrato en blanco y negro
¿Cómo iniciar un hotel con alma?

El origen

Llevaba ya un par de décadas de experiencia manejando hoteles alquilados, y tenía cierta “intuición para el servicio”. Entendí que para lograr mi proyecto debía olvidarme del reglamento y arriesgar que la burocracia no lo apruebe. ¿Valía la pena? Sí, iba a ofrecer al mercado una propuesta de valor.

Entonces decidí buscar un espacio que sería el escenario de mis sueños… Naturalmente debía estar en el centro histórico de Cusco… pero siendo más audaz, debía estar en “el centro del centro”.

Mesa del VI Congreso Nacional de Turismo CANATUR, Lima 1990, con Carlos Milla
Décadas de experiencia en turismo.

Encontré una casa sin pretensiones del siglo XVIII, de dos pisos, una tienda en el primero y un zaguán que daba acceso a un huerto, libre de construcciones.

Y estaba en plena calle Tocuyeros, a unos cómodos 30 m de espacio peatonal de la cuesta de San Blas, con un entorno inalterado.

La casa original de la calle Tocuyeros antes de la restauración
La casita en el pasaje Tocuyeros.

Cuando quise diseñar los estándares, tomé una decisión: leer cuidadosamente el manual de una gran cadena hotelera y hacer exactamente lo contrario. “Estamos para servir” decía el manual, estableciendo una jerarquía, con los anfitriones en una posición de sumisión. “El cliente siempre tiene la razón”, otro principio que me parecía revisable. Mis padres me enseñaron que el respeto incluye una relación horizontal: “Debemos tratar así a la señora de la limpieza o a una autoridad”. Principio que aplicamos en el servicio a nuestros clientes.

Mesa del XV Congreso Nacional APAVIT, Ica 1991, con Carlos Milla
Apoyando nuevos caminos en el turismo.

Nos tomó tres años transformar la casa en el hotel que ustedes conocerán ahora, y la personalidad que tiene hoy, de ser una expresión del arte textil andino en todos sus espacios, recién se logra luego de doce años de iniciado el proyecto.

Carlos Milla Vidal.

El mural de montañas de la casa, en pleno trabajo de la artista y terminado
El proceso de convertir las paredes en lienzos para el aprendizaje.

La familia, la madre

Cambiar todo nuestro patrimonio por educación.

Principios el siglo XX. Una pequeña hacienda rural cusqueña en un pueblo sin escuela, solo una iglesia y un puesto policial. Había, sin embargo, una estación de ferrocarril, su único referente de modernidad. Los hacendados Felipe Vidal Dolmos y Ana María Unda Dávila tuvieron 8 hijos. Delia era la quinta, nacida en 1917. La pareja criaba esforzadamente a su familia; su preocupación mayor era su educación: buscaron un preceptor que enseñaba a las niñas a leer, escribir y las cuatro operaciones aritméticas; permitiéndoles ayudar en el negocio familiar. Humberto, el hijo mayor, fue llevado a Cusco por su padre. Ingresó al colegio de Ciencias y luego a la universidad, a la carrera de Filosofía, llegando a ser reconocido como uno de los pensadores peruanos más importantes del siglo XX. Fue Humberto Vidal quien crea el Inti Raymi, en 1944, dándole sustento social y simbólico.

Luego de fallecer Don Felipe, el patrimonio familiar se reduce día a día. El consejo de Humberto fue ir todos a Cusco, allí Delia y sus otras hermanas tendrían la oportunidad de estudiar. Doña Ana María toma esa decisión, la vida en Cusco no es fácil, vivieron los primeros años en casas de alquiler y ella buscaba generar renta en todas las artes de las que era conocedora. Delia destaca como buena estudiante y líder. Sus conocimientos de geografía le permiten enseñar a los años inferiores, así empezó a aportar a la economía familiar.

Los ocho hermanos Vidal Unda frente a la iglesia del pueblo
Los 8 hermanos. Delia Vidal es la cuarta de la izquierda.

Más allá de la universidad

La mentoría de su hermano Humberto fue clave para impulsarla a postular a la Universidad Nacional de San Antonio Abad y ser parte de una pequeña élite de jóvenes que se relacionaron prontamente con los maestros del Indigenismo. Estudió pedagogía, y también “letras”. En 1938 retorna a la zona rural, pero esta vez impulsada por una inquietud: veía que los textiles se estaban perdiendo; la pobreza, extendida por todos los Andes, no permitía que las personas pudieran dedicarse a tejer.

Su investigación: “El arte textil indígena”

Se decidió a ir en busca de la fuente, que estaba en las montañas. Al principio tuvo un propósito académico: probar que en los remotos Andes y en condiciones adversas, existía una “resistencia”, que mantenía el arte textil ancestral, en sus descendientes contemporáneos. Su investigación tuvo tres comprobaciones:

  1. Que la técnica del telar de cintura con hilos de trama y urdimbre, se mantenía viva en la primera mitad del siglo XX.
  2. Que las personas –principalmente mujeres– que realizaban la actividad, la hacían en un estado mental de “meditación”.
  3. Que los íconos (dibujos, símbolos), además de tener una estética propia, eran creaciones individuales y contemporáneas; todas ellas expresaban algo, tenían un significado.

En 1942 fue nombrada profesora de la universidad, regentando las materias de Economía doméstica y puericultura para la facultad de Pedagogía. Supuestamente, la primera mujer en regentar una cátedra en la hoy tricentenaria universidad.

Delia Vidal a caballo en las montañas
Visitando las comunidades en las montañas.

La lucha por la mujer independiente

Sin abandonar la cátedra universitaria, en 1947 postula y gana un concurso del ministerio de educación para ocupar la dirección de un “instituto Industrial”. La oportunidad para renovar sus ideas, convicciones y compromiso con el arte textil. Ella sostenía que la única forma cómo una mujer va a dejar de ser dependiente será su capacidad de generar ingresos. Se enfocó en introducir en el currículo el tejido, corte y confección, cocina, repostería, etc. Y también intuyó que el naciente turismo podría constituir mercado para las artesanías y los tejidos. Así nacieron los primeros diseños de chompas de alpaca con dibujos de llamas.

Delia Vidal sentada entre un grupo de alumnas con capas
Delia con algunas de sus numerosas estudiantes.

La Línea Cusqueña

Su siguiente proyecto fue la “Línea Cusqueña”, que consistía en aplicar elementos estéticos de las culturas precolombinas en la moda contemporánea. Sus desfiles de moda empezaron a ganar popularidad, y acuñó el eslogan “El arte de vestir”. Su proyecto alcanzó gran visibilidad cuando, en 1967, una peruana ganó el concurso Miss Mundo, usando las prendas de la Línea Cusqueña.

A los 80 años quiso dejar testimonio de su trabajo y publicó un libro, auspiciado por la Municipalidad de Cusco, donde plasma parte de su investigación, su vida y su trabajo.

Toda la decoración del hotel Casa San Blas está inspirada y basada en el trabajo de semiología de mi madre.

Carlos Milla Vidal

Dos modelos con chaquetas de la Línea Cusqueña junto a Delia Vidal
Dos modelos llevando prendas de la Línea Cusqueña.
Carlos Milla Vidal con su esposa y sus tres hijas en un jardín
Mi familia… mi equipo.

Filosofía

Creemos en los detalles, en el tiempo bien cuidado y en la calidez auténtica. Por eso, nuestro servicio es profundamente personalizado y cercano, fiel a nuestro espíritu: recibimos huéspedes, despedimos amigos.

Alentamos con entusiasmo las actividades turísticas orientadas al respeto del medioambiente y a la preservación del patrimonio histórico de nuestro Cusco, contribuyendo a la calidad de vida de la comunidad.

Respetamos a nuestros colaboradores internos y externos, trabajamos en equipo estimulando la integridad y la formación continua, con ética y honestidad en todos nuestros intercambios.

Huéspedes conversando con el equipo en la terraza
Botella de agua purificada y flores en una habitación
El equipo de Casa San Blas al pie de la escalera

«Un hotel con propósito de vida»

Casa San Blas desea contribuir con la sociedad, por ello se ha involucrado en varias actividades de índole social, como por ejemplo: Pachamamaraymi, una ONG que ha sacado de la pobreza a más de 25 000 familias en los últimos 15 años. www.pachamamaraymi.org ; también en el Instituto Cusqueño de Economía, centro de investigaciones que hace estudios para influir en políticas públicas. www.incuse.org.pe

Recorte de la web de Pachamama Raymi: árboles plantados desde 2008