Los momentos previos
A finales del siglo pasado, la ley peruana exigía que los establecimientos de hospedaje fueran clasificados y calificados; la clasificación era por número de habitaciones y la calificación se expresaba en número de estrellas.
El reglamento, rígido y punitivo, exigía algunos estándares, más de infraestructura que de servicio. Fue cuando las grandes cadenas con hoteles de muchas habitaciones trataban de diferenciarse a escala mundial por características como tamaño de habitaciones, porcentaje de áreas libres, colores y protocolos de servicio.
















