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Camino a Casa San Blas Boutique

Camino a Casa San Blas Boutique

Ya que estamos, imaginariamente, en el lado izquierdo de la Catedral encontramos en la calle “Triunfo”, luego seguimos de frente hasta pasar a la calle “Hatun Rumiyoq” y luego veremos una calle angosta en subida: “Cuesta de San Blas”. Esta última calle tiene una pequeña entrada hacia el lado derecho, la calle “Tocuyeros”, donde se ubica Casa San Blas Boutique, hotel en Cusco.

Ahora hablaremos sobre la historia de los nombres de estas calles. Sus peculiares nombres encierran en ellas historias que pocos saben contar.

Calle triunfo

En memoria de la milagrosa descensión de la Santísima Virgen María al palacio incásico del Kuntur-Wasi, acompañada del Apóstol Santiago, cuando el Inca Manco Capac puso sitio al Cusco con 40000 mil indios, los españoles hicieron levantar el primer templo, el cual llamaron “Templo del Triunfo” y ordenaron la construcción del altar mayor, con una piedra rosada llamada Diorita.

Calle Hatun Rumiyoq

Al inicio de esta calle al lado derecho en la pared hay una magnifica portada de piedra, la cual es el balcón del palacio que primeramente fue propiedad del Marques de Buenavista y después perteneció a la marquesa doña Constanza Costilla. Actualmente en este lugar se encuentra el Museo del Palacio Arzobispal, cuentan que en el interior, hay oro enterrado. En mitad de esa calle estrecha están ubicadas las ruinas del Palacio de Inca Rocca, y en la pared del frente está la piedra de los 12 Ángulos, donde muchos turistas se detienen para tomarse una foto.

Cuesta San Blas

Es el nombre de la cuesta que comienza en la calle “Choque Chaqa” y termina en el lado izquierdo de la Plazoleta de San Blas. La casa huerta llamada “Phaqchayoq” ubicada más o menos en la mitad de la cuesta hacia el lado derecho. Es mencionada en la tradición “Perjuro y Suicida”. En la puerta de esa casa hubo una pileta hasta el año 1910.

Calle Tocuyeros

A mitad de la cuesta ya descrita, hay un callejón así llamado desde la época del coloniaje, porque los vecinos que en el vivían, trabajaban tocuyo blanco y de colores vivos, en pequeños e ingeniosos telares de madera, que elaboraban tocuyo de hilos tupidos, finos y a un precio razonable.